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Naruto protagoniza un nuevo juego en la veterana PlayStation 2. Aventuras y luchas se dan la mano.
Los aficionados al tebeo japonés (manga) y a las series de animación de dicho país saben desde hace tiempo que Naruto es un fenómeno que tenía que eclosionar también en occidente. De un tiempo a esta parte, España ha empezado a recibir la emisión de la serie y la publicación de los tebeos, al igual que otros países europeos y, también, EE.UU. Los videojuegos iban a venir detrás, claro, habiendo llegado ya alguno a PlayStation 2 (Ultimate Ninja) y GameCube (Clash of Ninja), asomando en el horizonte juegos para Xbox 360, Wii y Nintendo DS.
Llega ahora el turno de Naruto Uzumaki Chronicles para la consola de Sony, un juego que aunque hace de los combates uno de sus principales atractivos, se distancia sustancialmente de las propuestas de los juegos antes mencionados dando relevancia a diferentes elementos aventureros. Los jugadores podrán explorar el mundo en el que se ambienta el videojuego para ir tomando diversas misiones, con una historia –ligera, que da manga ancha al jugador- que normalmente les va a llevar a enfrentamientos contra grupos de enemigos, alejándose de la más popular fórmula del uno contra uno, de tal modo que se asemeja más en este sentido al planteamiento de los combates propios de los “yo contra el barrio”, aunque salvando las distancias.
Pese a que el juego utiliza varias técnicas narrativas para guiar al jugador a lo largo de las diferentes misiones, no consigue desenvolverse con soltura, resultando monótono y repetitivo en sus situaciones, y la esencia de los personajes queda diluida en gran medida, lo que, teniendo en cuenta que –más allá de los combates- las situaciones tirando al absurdo y la especial personalidad de los personajes son uno de los grandes incentivos de este tipo de historias, el título pierde parte de su encanto potencial para los seguidores de la serie. Esto no impide que en algún momento los planteamientos del juego no nos hagan sonreír, desde luego, pero lo cierto es que dado que el juego se aleja de los combates tipo versus se podría haber aprovechado más para aportar un mayor componente de historia con situaciones extraídas del original o creadas específicamente para el videojuego, otorgándole un espíritu e intencionalidad narrativa más próxima a la del producto en el que se basa.
La estructura de las misiones no es lineal, permitiéndonos una libertad bastante amplia a la hora de movernos por la aldea para buscar qué reto afrontar antes de salir al mundo exterior. Esto lo haremos a través de un mapa muy propio del género de las aventuras, y a lo largo de nuestro viaje nos saldrán al paso de manera aleatoria diferentes enemigos. Como vemos, esta parte del juego nos recuerda en cierto modo al planteamiento empleado de manera recurrente en los juegos de rol nipones.
Al entrar en combate, será indispensable dar buena cuenta de todos los enemigos antes de poder avanzar y, al final, cumplir nuestra misión y objetivo final. Estos objetivos no son muy variados, a decir verdad, aunque sí aportan una buena excusa para ir disfrutando de los combates. Hacer de mensajero, dar buena cuenta de unos delincuentes, o ayudar a otros ninjas, son unos ejemplos de lo que nos vamos a encontrar a lo largo del desarrollo de la historia. En última instancia, casi siempre esto se resuelve con un combate final contra un buen puñado de enemigos.
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Parece bastante acertado, por tanto, definir a Uzumaki Chronicles como un “yo contra el barrio” en el que los componentes de aventura acompañan al juego para darle un mayor empaque, aunque con los puntos negativos que ya hemos señalado anteriormente. El sistema de combates se desvela como mucho más sólido y consistente, con un sistema de ataques combinados con vertiente tanto en el cuerpo a cuerpo como con armas (shurikens, kunais, etc.) Por supuesto, como buenos ninjas, tendremos a nuestra disposición las habilidades especiales o jutsu, que activamos al mantener pulsado el botón lateral R1 para cargar el medidor con el que desataremos a varios “clones” de Naruto, que son autónomos y atacarán a los enemigos cercanos. Si, por el contrario, pulsamos el botón R2, lanzaremos un poderoso ataque energético, y, finalmente, al pulsar R1 y R2 de manera simultánea activaremos un jutsu muy especial que sirve para distraer a los enemigos transformándonos en otra cosa. A esto hay que añadir que según vamos luchando, se irá llenando el medidor especial que nos servirá para activar el poder de las nueve colas, lo que le dará un gran poder a Naruto durante un breve lapso de tiempo.
Hay que tener en cuenta que aunque Naruto es el gran protagonista, él no está solo, y en determinadas misiones podremos controlar a algunos de sus compañeros de la serie durante un breve periodo de tiempo al pulsar el botón R2. El control de estos personajes alternativos es idéntico, en esencia, al de Naruto, pero sus golpes especiales son muy diferentes. Es un añadido bonito y todo un guiño a los seguidores, pero lo cierto es que las escasas diferencias entre los personajes hacen que su aparición sea casi más testimonial que otra cosa.
Además, si tenemos en cuenta que el personaje no va a ver ampliadas de manera destacable su rango de habilidades (aunque sí hay un sistema de progresión, como veréis), lo cierto es que el juego, aunque bien formado, se muestra algo flojo en comparación con los últimos estandartes del género. Por último, hay que considerar también que los combates pueden solventarse con una serie de patrones muy similares en todo momento, debido a las mecánicas de los enemigos, un tanto repetitivas, de manera que la acción resulta, en consecuencia, un poco mecánica y repetitiva también para el jugador a poco que hayamos avanzado en el juego y ya hayamos visto cómo operan comúnmente nuestros rivales.